Debo matarlos. Debemos incinerarlos. Cerdo tras cerdo. Vaca tras vaca. Aldea tras aldea. Ejército tras ejército. Y me llaman asesino. ¿Qué nombre recibe… cuando los asesinos acusan al asesino? Mienten. Mienten y hemos de ser misericordiosos con los que mienten.
(Walter «Brando» Kurtz).