Como el hombre es el único animal que tropieza diez veces en la misma piedra, volví con Pepe Frade, que por lo menos era una piedra que conocía bien. Con Frade sabías a lo que atenerte. Teníamos una relación que siempre seguía el mismo esquema. Gritaba él, gritaba yo, intercambiábamos insultos a cada cual más bestia, y luego nos íbamos a cenar. Y así hasta la siguiente vez. La cosa resultaba un poco cansina pero tenía su gracia, porque me obligaba a esmerarme con los insultos. Mis mejores insultos han sido siempre para Pepe Frade. Por ejemplo yo le decía: `Eres como una hiena, Pepe, porque la hiena se alimenta de mierda, huele a mierda, y sólo folla una vez al año´. Él, como siempre, sorprendidísimo: `¿Pero por qué me dices eso, hombre?. Seguiremos siendo amigos, ¿verdad?´ Y es que era una hiena, no lo podía evitar. Estaba forrado y siempre te regateaba hasta la ultima peseta. Se hizo de oro vendiendo mis películas a la televisión y yo no vi un duro, pero era de esos que te la pueden meter doblada y en el fondo te caen salados. Nuestra relación ha sido siempre de garrotazo y tentetieso, pero con una corriente de simpatía por debajo, que quieres que te diga. Cuando Frade ha estado pachucho le he llamado, y siempre que nos vemos nos abrazamos.

(Alfredo Landa).

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